A vueltas con el debate electoral, los tres partidos de la oposición, a falta de ideas y propuestas intentaron hasta el mismo viernes, montar bronca a costa de si el mismo, y con la misma gente, debía realizarse en Atresmedia o en RTVE. El líder socialista y presidente del Gobierno lo tenía claro, en igualdad de condiciones, y con los cuatro mismos participantes, el prefiere que se haga en la televisión pública. En cambio, Ciudadanos y PP se negaron en redondo a cambiar el plató de Atresmedia por el Rtve... Finalmente Sánchez cedió y ahora se celebrarán dos debates, el lunes en Rtve y el martes en Atresmedia. Que no se diga.
De esta manera, Sánchez ha callado muchas bocas de una tacada. Negociar implica ceder. Y a Sánchez no se le ha caído ningún anillo por ceder a la demanda de los lídres de la oposción de hacer dos debates, seguidos y uno en cada television. Así zanja categóricamente la posibilidad que planteaban CS, PP y Pds. de colocarle una silla vacía y decir, -total una mentira más en esta campaña plagada de ellas- que “Sánchez tiene miedo y no quiere debatir”. O como ya afirma Casado “que Sánchez no tiene principios ni quiere dar la cara”. Podemos juega un poco a dos bandas, ya que le viene bien para salir de la campaña gris en que está inmerso este año. Al final, como Salomón, Iglesias estaría dispuesto a ir a dos debates idénticos, uno un día y otro al día siguiente. Rivera también sehabía subido al carrusel afirmando que "Sánchez quiere esconderse de los españoles y no hacer debates, utilizando a la TVE que pagamos todos para intentar salirse con la suya. Para eso se cargó el concurso público. Es un escándalo". Ridículo, pero les da igual, se trata de conseguir unos cuantos titulares más.
Lejos de buscar siempre las soluciones sencillas, lo que tenemos es la política en manos de unos niñatos recién llegados, sin temple ni trayectoria seria ni madurez política, que lo único que demuestran es que no casi nunca tienen voluntad de ponerse de acuerdo y cada cual mantiene un pulso para llamar la atención. En este caso, ha sido como siempre, la sensatez la que ha cedido ante la inflexión de los otros tres. Una vez Sásnchez acepta los dos debates identicos, solo queda esperar quiza, dos estilos. El estilo neutro, equidistante habitual de la Televisión Pública, o el estilo "en zona de conflicto" de la tele de Ferreras, Pastor y Roures. Solo quedan dos días para saberlo. Más apasionante.
Todo empezó bien y acaba mejor. Sánchez, Casado, Rivera e Iglesias, estuvieron de acuerdo en hacer un debate a cinco, el día 23 de abril, con la inclusión de Vox. Sánchez explicó este jueves en el programa de Julia Otero, antes de tomar la decisiópn de aceptar los dos debates, que él está convencido de que “incluir a Vox, al igual que en el debate de las anteriores elecciones (hecho en RTVE por cierto) se incluyó a Podemos (que tampoco tenía representación parlamentaria todavía) refleja la realidad de lo que está sucediendo en España”. Ya que, incluso están en las instituciones en Andalucía.
Por tanto, ese debate a cinco era necesario para que la sociedad española escuchara a los cinco políticos que tendrán representación parlamentaria y liderarán el país durante los próximos cuatro años. Además, dijo Sánchez, de por la amenaza que supone la extrema derecha y el avance de la misma,en Europa, y ahora en España, un país que se creía libre de ella.
Al comunicar hace unos días, Rtve, que no podía incluir a Vox en el debate, Sánchez tuvo que acceder a llevar el debate a una privada que se ofreció, Atresmedia, aún siendo criticado entonces por dar la espalda a la televisión pública. Hasta ahí los cuatro, y el quinto hoy excluído, todos de acuerdo. Cuando la Junta Electoral Central (JEC) este pasado jueves planteó que tampoco autorizaba el debate a cinco en ningún canal, entonces Sánchez decidió volver a la casilla de salida. Siendo a cuatro y en igualdad de condiciones, como presidente del Gobierno consideró que “debía realizarse en la Televisión pública”. Máxime cuando ésta se comprometía a emitir la señal en directo y gratuita para todas las televisiones.
Pero, en este viaje de ida y vuelta, tanto Ciudadanos como Populares, vieron una excelente oportunidad de marear la perdiz. Se negaron en redondo a renunciar al debate de Atresmedia y pidieron dos. Ya no era el debate en si lo que más interesaba. Rivera enseguida le acusó de tener miedo y no querer dar la cara. Y Casado, qué vamos a decir de Casado, que aprovechó de inmediato para emitir una nueva batería de mentiras. Que “Sanchez no tiene principios”, que “Sánchez tiene miedo a debatir”, que “a mi no me marca la agenda el señor del Falcon”, “que da vergüenza hacer campaña con Sánchez”. Y finalmente en cuarto en liza, Iglesias, aunque más comedido, también aprovechó el viaje de ida y vuelta: “Sánchez maneja a su antojo a la RTVE” dice. Iglesias era el único dispuesto a acudir a dos debates. Pasara lo que pasara. Y aunque fueran identicos. De repente, los tres tienen un argumento para volver a obtener titulares y foco mediático, a falta de ideas y propuestas. Y por supuesto, la tele donde trajinan los señores del “más periodismo” Roures, Ferreras, Pastor, aunque les regalen la señal, encantada de atizar la polémica. A la tele de Planeta, poco amiga de posibilitar un gobierno socialista, y que ha servido, durante estos años, de azote de Sánchez, le han regalado una buena excusa para no soltar el hueso. Finalmente, tras la decisión de Sánchez de ir a los dos platós, ahora quizá muchas bocas se callen. O no.
Lo que si aseguró Sánchez en el programa de Julia Otero, es que para las próximas elecciones habrá un reglamento que fije por ley como han de ser los debates para que esto no se convierta, una vez más, en un juego de niños insensatos.