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Opinión

Salen a gritar ¡Libertad! ¿La que había con Franco?

Los caceroleros gritan "¡Libertad!". La misma libertad de cuando vivía Franco, ¿verdad? Lo que nunca esperábamos ver, los represores, los amantes del franquismo y del pensamiento único, pidiendo "Libertad", ahora que nuestra democracia ha evolucionado y todos -incluso ellos, que están insolidariamente poniendo en riesgo nuestra salud- pueden manifestar libremente sus discrepancias y sus protestas, quieren "¡Libertad!". Libertad, cuando medio mundo, de derechas, de izquierdas, está confinado para proteger la propagación de un virus que ha matado a casi trescientas mil personas en poco tiempo, y enfermado a más de cinco millones, y se propaga a la velocidad del rayo… ¡ellos quieren "Libertad" para salir a la calle a propagar la pandemia e infectarnos a todos!

La inconsistencia de Ayuso abre la caja de los truenos en Madrid

La contribución del PP de Casado a combatir la pandemia, además del teatrillo y las fotos falsas, los crespones y corbatas negras, en realidad es nula, pero tiene dos vectores de interés político. Por un lado desgastar al Gobierno a base de repetir y repetir, con doble tono acusatorio, que España es el país con mas muertos por Covid-16, lo cual es radicalmente falso como así lo avalan los datos, está a la par que Francia, por debajo de Italia, de Reino Unido, incluso Bélgica y por supuesto muy por detrás que los Estados Unidos. Y por el otro, sacar músculo de la "maravillosa gestión" que la presidenta Isabel Ayuso, del PP, ha hecho y está haciendo de la Salud Pública madrileña. También los datos le desmienten rotundamente.

La rebelión de los señoritos de Madrid
Ya se han cansado de estar en sus amplios pisos del barrio rico de Madrid. Ya se han hartado de que sólo sus banderas nacionales -algunas con el aguilucho fascista y crespón negro- luzcan en sus balcones-. De que su himno nacional y sus caceroladas se oigan menos que los aplausos a los sanitarios, auténticos héroes de esta pandemia. Ya se han cansado de ver y escuchar a todas horas lo que el Gobierno de España está haciendo por salvar nuestras vidas. Ya les empieza a inquietar que se esté pensado en todos, incluidos los pobres, desasistidos y vulnerables, para repartir “dividendos” y salir unidos de esta catástrofe sin precedentes. Ustedes al lado de los pobres, ni a misa. Les molesta que se esté legislando por vía de urgencia para humanizar las residencias, que ustedes o sus parientes de renombre, explotan en rimbombantes Consejos de Administración de empresas que se lucran de la indefensión de nuestros abuelos. Muy cristiano esto, por cierto, no es. Ya no pueden soportar más que de esta crisis estemos saliendo todos unidos. Se alinean a la irresponsabilidad perniciosa y zafia de sus líderes, Ayuso, Casado, Abascal, Ortega Smith…¡Salen a la calle a pedir libertad!. Su gesto insolidario puede suponer nuestras muertes.
Casado en la cuerda floja por pasarse de raya

Los datos falsos, por mas que se repitan no se convierten en ciertos. Pero las mentiras, si se pueden volver contra quien las utiliza con ánimo de confundir y falsear la realidad. La tan cacareada frase de Pablo Casado y de Santiago Abascal de que España es el país con más muertos por coronavirus, y por ende, el culpable de los muertos no es el Covid-19 como sucede en todos los países, sino Pedro Sánchez y su Gobierno, sobre cuyos hombros colocan las víctimas, siempre ha sido falsa, además de zafia e irresponsable, y siempre ha sido desmentida por los datos. Y sobre todo por los ranking mundiales que se publican en toda la prensa europea, salvo en la caverna mediática de la derecha española, tan aficionada a mentir incluso saltándose todos los códigos deontológicos profesionales. Pues si, algo se estará haciendo bien en España cuando somos el segundo paíss con mayor índice de recuperados del mundo occidental, y el que más rápidamente respondió a la crisis a pesar de los 85 millones de visitantes y del mayor tránsito europeo. Pero en algo sí es España el primero en el ranking, en ser el único país, donde la oposición en lugar de unirse y luchar contra el Covid-19, lucha contra el Gobierno.

La incontinencia de Ayuso, del luto al jolgorío

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso está resultando incontenible en cuanto a propaganda y banalización sobre la peor catástrofe sanitaria que vive España, Europa y el drama que vive el mundo entero. Sus ansias de figurar, sus poses de starlet, ni siquiera le impiden saltarse las normas de seguridad exigidas por Real Decreto Ley a todos los españoles con tanto sacrificio, como así lo ha demostrado en el multitudinario jolgorio que ha organizado, este 1 de Mayo, en el IFEMA. Ha pasado de posar con los féretros en el Palacio de Hielo, de llorar con falsas lágrimas negras y negar los aplausos y las alegrías en los hospitales cada vez que daban un alta, a ponerse al frente de una multitud, convocada por ella misma, bien juntitos, todo su séquito e invitados, y hasta ponerse detrás de la barra de un food-truck a repartir bocatas a mano limpia (es decir mucha gente sin guantes). A ello le precede la queja permanente hacia todo lo que hace el Gobierno. Todo está mal. Ayuso no matiza. ¿Qué está mal?. Todo. Se lo pone fácil a si misma. "No a todo", que diría la "inclita" Teresa Saíz, la transfuga ignorante del Tamayazo cuando le preguntaban sobre su huida de la Asamblea para robarle la presidencia a Simancas: "A todo no". Y de la misma manera, la insustancial Ayuso, la que le llevaba el perrito a Aguirre, acusa a Sánchez de una cosa y la contraria. Se queja de que Sánchez no se reune con los presidentes, de que no les informa, pero es ella misma la que se escapa de las teleconferencias con todos los presidentes autonómicos porque tiene hora con los fotógrafos, bien para un posado en la misa de la Almudena, preparada con el ritmel corrido por las lágrimas de actriz de quinta, o bien porque llega tarde tras el posado con el avión. Este dos de Mayo, día de la Comunidad de Madrid, no extrañaría a nadie que se auto impusiera la medalla de Oro. ¿A qué señora Presidenta, al estado en el que mantenía su gobierno la inspección y gestión de las Residencias de Mayores?.

Los bulos, la verdad y el golpe de Estado de la derecha

Ante una pregunta de La hora Digital y la respuesta perfectamente lógica y clara del general de la Guardia Civil (hablando siempre en el contexto de combatir bulos perniciosos) , la derecha y la ultra ya quieren montar otra vez crispación y un golpe de Estado pidiendo de nuevo un gobierno de salvación nacional. Es lo que piden todos los días, cualquier excusa les sirve.

Todo les vale para deteriorar al Gobierno y justificar que, en lugar de ayudar en la peor crisis de todos los tiempos, la derecha y la ultra derecha se dedican a crear y difundir excusas, bulos, y hasta a justificar un golpe de Estado. Abascal lleva desde el inicio de la pandemia pidiendo que el Gobierno de Sánchez dimita en pleno para crear un Gobierno de Salvación nacional, eso en román paladino tiene un nombre que recuerda mucho a aquel 23F con el ruido de los sables. Casado no sólo no arrima el hombro sino que día si y día también, amarga a la población poniendo el foco en los muertos, como si le fuera el cargo en ello, en lugar de ayudar a los vivos a seguir viviendo. Y ahora, ante una pregunta de La Hora Digital sobre un bulo grotesco y hasta grosero -difunde la derecha en redes que el Ejército nos va a fumigar desde aviones a las personas- el general de la Guardia Civil, Jose Manuel Santiago, con su pulcra transparencia y mejor intención contesta que es completamente falso y que : “Estamos trabajando para atajar todos los bulos por un lado y para minimizar, por otro lado, las criticas [originadas por esos bulos se sobreentiende perfectamente] a la gestión del Gobierno”.
Con los muertos no se juega, señor Casado

Ahora nos preguntamos cómo un país demócratico como España ha llegado a tener una oposición que arrasa todo lo que toca, miente sin disimulo y hasta cuando los hechos y las realidades les deberían abochornar, siguen mintiendo. Nos preguntamos cómo hemos llegado a tener una oposición tan poco sensible y humanitaria, que en plena pandemia mundial y con miles de muertos encima de la mesa, explota las imágenes de morgue y tragedia, y le molestan las imágenes de ayuda y esperanza para los españoles. Muchos lo vimos venir cuando, en contra de lo que se hacía en Europa, los líderes del PP y de Ciudadanos, se abrazaron a la extrema derecha de Vox y le dieron entrada en las instituciones y en los gobiernos regionales. De aquellos polvos estos lodos.

Se ve luz al final del tunel, malas noticias para Casado
Malas noticas para la derecha. Ya se ve luz al final del túnel. Con ello, se les esfuma un poco más la esperanza de aprovechar la pandemia para derrocar al Gobierno. Tal como afirman los expertos parece que llegamos al pico y que las drásticas medidas de confinamiento empiezan a dar sus resultados. Esta pandemia tardará meses, si no años, en ser encarrilada y normalizada en nuestras vidas. Pero después de esto ya nada será igual. Los occidentales habremos pasado nuestro bautismo de sangre y fuego (en África y Asia ya lo hacen desde siempre). Pero aquí, en concreto en España, la sangre la han puesto nuestros mayores. Ellos han recibido la artillería masiva de un virus que se ha ensañado en la Tercera Edad, las Residencias y que a la vez ha convertido en héroes, y también en afectados, a aquellos que les atienden y ofrecen una mano mientras mueren.
Crespones negros frente al “resistiré” de los balcones
Tender la mano una y otra vez aunque te la muerdan. La oposición prefiere los crespones negros y el réquiem que el “resistiré” de los sanitarios y de los balcones solidarios. En situaciones de emergencia aportar soluciones y arriesgarse es de valientes y responsables. Incluso con posibles equivocaciones o errores por las prisas. Criticar y no hacer nada para achicar el agua que nos hunde y ahoga es de cobardes. Desde que la tormenta zozobra el continente y el mundo, la oposición ultraderechista, hace lo único que sabe hacer. Zarandear al capitán y a la tripulación, intentar echar por la borda al Gobierno y a la tripulación para ponerse ellos. No podemos esperar mucho más de esta generación de dirigentes ultras. Desde hace al menos dos años así lo han demostrado. Y aún así, desde el principio de la pandemia, hasta el día de hoy, el Gobierno de Sánchez no hace sino tenderles la mano para que ayuden. Mano que vez tras vez, muerden, para acto seguido quejarse de que el Gobierno la retira. Un juego perverso típico de desleales y trileros.
Las residencias eran Tanatorios… y les da igual

Mil ancianos han muerto en las residencias de mayores. Cuando el Ejército ha entrado se ha encontrado auténticos Tanatorios. Pero a ellos todo eso les da igual. Nunca aceptaron el resultado de las urnas. No aceptaron -tan patriotas ellos- que tenemos un Gobierno de la Nación a quien corresponde ahora tomar la iniciativa y salvarnos de la pandemia. También les da igual. Creen que España es suya y de su patrioterismo. No tienen ninguna consideración. Incluso, en este último pleno del Congreso, interminable, el presidente del Gobierno, el ministro de Sanidad y los grupos parlamentarios dejaron claro que en momentos de crisis, cuando lo que nos jugamos son vidas, se espera de los representantes políticos unidad, lealtad y responsabilidad. Que va. A ellos les resbala. Siguen crispando y expandiendo el odio que creen les da algún rédito político.

Los insolidarios no valen para ganar la guerra
Desleales, insolidarios y cretinos no aportan nada del valor y la unidad que se necesita para ganar la guerra. Viajamos en un enorme transatlántico que lucha contra la tormenta más devastadora jamás vista desde hace casi un siglo. Y, como suele ocurrir, ya aparecen los grumetes cretinos que van disparando contra el capitán y la tripulación, creyendo que ellos llevarían mejor el timón. Se nos está quemando la casa común, con todos nosotros dentro, y ya aparecen por doquier los miserables que pretenden tumbar al Jefe de Bomberos y su equipo, con sus mini ridículas mangueras privadas echando agua por aquí y por allá, siempre a favor de si mismos.
Desleales hasta morir
Un virus llama a nuestras puertas y el Gobierno nos ha pedido que las cerremos a cal y canto. Nos encerremos en casa y sólo salgamos para buscar víveres y enseres de vital importancia. Resistencia y moral de victoria. Se trata de protegernos nosotros, proteger a los nuestros, a los enfermos crónicos y a las personas mayores. Se trata de no saturar la Sanidad Pública. Madrid se ha convertido en el principal foco de la pandemia. Y tenemos que hacerla frente con una Sanidad esquilmada en las anteriores legislaturas por líderes que hoy están enjuiciados por corromperse a costa de desmantelar el Servicio de Hospitales Públicos. Malaje del destino, que ha querido que el Covid-19 se haya cebado con Madrid y ya nos está saturando las UVI y sumando más de la mitad de los fallecidos nacionales de esta pandemia. Si el Gobierno y el mando único no les han dicho nada sobre su nefasta gestión que ha dejado sin camas, ni sanitarios necesarios a esta Comunidad, al menos, señora Ayuso, Casado, y compañía, tengan la decencia de callarse, arrimar el hombro, obedecer las instrucciones y ¡estar a la altura!.
Patriotas de la pulsera ¿dónde estáis ahora?
Quizá sería un momento excepcional para recuperar los juegos de mesa con los niños en familia. Pero lo más probable es que en cada habitación de la casa haya una tele y una playstation y cada uno se entretenga con su mundo virtual y se lleve incluso su bandeja de comida. En el caso de familias humildes, el riesgo de repartirse el contagio del coronavirus entre todos aumenta por metro cuadrado y sin jardín, pero también la conciliación y el pasarlo juntos en casa. Lo cierto es que ahora, desde la noche del sábado 14 de marzo, sí nos lo creemos los españoles. La cara del Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, su tono de voz, gutural y grave, aún sin escuchar sus palabras, ya lo decían todo. Llamaba a la unidad y a la lucha contra la epidemia mundial más contagiosa de este siglo. Los españoles estamos respondiendo en masa, ¿dónde están los patriotas de la pulserita?. Donde siempre, pisando la manguera cuando hay fuego.
Sánchez: 'también es heroísmo lavarse las manos'

Los patriotas de la pulserita y la bandera tiene una ocasión inmejorable para demostrar su patriotismo colaborando íntegramente con el Estado y el mando único en esta situación de emergencia nacional.

Al ser humano, en cuanto le mueven una certidumbre, en este caso la de controlar la salud colectiva, cae rápidamente en la histeria. Desde que se hizo pública la existencia de este nuevo virus (COVID-19) y la alarma sanitaria de la OMS, ciudadanos y ciudadanas de diferentes países están sucumbiendo a un pánico que paradójicamente es el que crea efectos perniciosos tanto en la búsqueda de soluciones, como en la convivencia y la economía a nivel mundial. Un ejemplo es el comportamiento de las bolsas internacionales, en caída libre, aunque cualquier economista sabe que el dinero es muy miedoso. El dinero, el egoísmo y el espíritu de supervivencia individual, por encima de lo colectivo, es lo que empuja a masas humanas a desabastecer los supermercados. Afortunadamente en España tenemos un Estado, un Gobierno, y un presidente al frente del Gobierno que nos da la clave: “Sobreviviremos mejor todos juntos que cada uno por separado”. Aunque parezca una tontería, sólo superaremos el virus "con la responsabilidad de todos y también es heroísmo lavarse las manos”. #Quédate en casa y no contagies. Lo que para tí es un resfriado para otro puede ser la muerte. Una Sanidad Pública, fuerte y robusta, es esencial. Acuérdate de los que la robaron, debilitaron y esquilmaron. Hoy están procesados por la Justicia y muchas vidas pagarán por su codicia. De todo se aprende.
Año bisiesto ¡cumpleaños de un resistente!

Lo primero ¡felicitar su cumpleaños a un resistente!. Y después aprovechar esta jornada para decirle al Presidente del Gobierno que ahora que, por fin, ha podido constituir un gobierno progresista frente a la jauría de la derecha, más que nunca los y las españolas y en especial los y las progresistas, necesitamos un líder capaz de impulsar un Ejecutivo preparado para hacer frente a los grandes desafíos que nos trae el futuro. Y también para hacer frente a la extrema derecha sin escrúpulos que avanza sin parar. Necesitamos líderes progresistas éticos porque los tiempos vienen muy tramposos.

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